El visard era una máscara particular que usaban entre los siglos XVI y XVII las mujeres de la alta sociedad europea para proteger el rostro del sol y mantener una piel pálida. En una época en que el bronceado se asociaba al trabajo manual y a un estatus social inferior, el visard se convirtió en un símbolo de elegancia, misterio y distinción.
Qué era el visard y por qué se usaba
Entre los siglos XVI y XVII, sobre todo en Inglaterra, las mujeres aristocráticas utilizaban el visard para evitar la exposición al sol. En esa época, una tez clara representaba riqueza, nobleza y pertenencia a las clases altas, mientras que la piel bronceada se asociaba a quienes trabajaban en el campo y a la clase obrera.
El visard era una máscara ovalada de terciopelo negro que cubría por completo el rostro. Llevarla significaba proteger la piel del sol y, al mismo tiempo, comunicar el propio estatus social.
Los primeros testimonios escritos sobre el uso del visard se remontan al siglo XVI. William Harrison, en su texto Description of England, cuenta que esta moda llegó a Inglaterra desde Francia y se extendió rápidamente entre las mujeres ricas y socialmente activas.
Cómo era un visard
Un ejemplar de visard encontrado en la pared de un edificio de piedra del siglo XVI en Northamptonshire, en Inglaterra, ha permitido comprender mejor la estructura de este accesorio.
La máscara estaba compuesta por tres capas:
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un revestimiento exterior de terciopelo negro
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una capa intermedia de papel prensado
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un forro interior de seda
Todo cosido con hilo de algodón negro. Presentaba dos agujeros para los ojos y una abertura para la boca. Bajo el orificio central se fijaba un hilo de algodón blanco con una cuenta de cristal negro.
El detalle más curioso: el visard obligaba al silencio
Para mantener el visard en su sitio, la mujer debía sujetar la cuenta entre los dientes. Esto significaba que, para hablar, era necesario quitarse la máscara.
Durante la época isabelina, cuando el visard alcanzó su apogeo de popularidad, este silencio no se consideraba una limitación. Al contrario, contribuía a crear un aura de misterio y encanto alrededor de la figura femenina.
Reacciones y críticas al uso del visard
No todos veían con buenos ojos esta moda. En 1583, el polemista cristiano Phillip Stubbes, en el panfleto The Anatomy of Abuses, describió el visard como algo inquietante. Escribe que, al encontrarse con una mujer con el rostro completamente cubierto, con solo dos agujeros para los ojos, un hombre ajeno a las modas de la época podría confundirla con un monstruo o un demonio.
El visard representa uno de los primeros ejemplos históricos de accesorios utilizados para proteger el rostro del sol en Europa. Más que una simple máscara, era un símbolo de estatus, moda e identidad social. Entre protección solar, misterio y rígidas convenciones culturales, este objeto cuenta mucho sobre cómo la relación con el sol y con la piel ha cambiado con el tiempo.
Fuentes: Dangerous Minds, Weird History Stories from historian Chrissy Senecal, Atlas Obscura, Portable Antiquities Scheme
Copyright imagen: Dangerous Minds